
Dr. Fabrizio Moscatiello
Recuperación Post-Parto
Para muchas mujeres, tener un bebé es uno de los momentos más emocionantes de su vida. El nacimiento de un hijo trae alegría y vitalidad a todo su entorno. Sin embargo dar a luz también conlleva cambios corporales que en ocasiones preocupan a la mujer y afectan a su autoimagen. Por ello es importante que sepan y entiendan que cambios se han producido, cuales pueden revertirse por sí mismos, cuales no y que posibles soluciones podemos ofrecerles.
A medida que avanza el embarazo, además del aumento progresivo de peso, la mujer experimenta otros cambios que afectan a su piel y silueta. Aparición de acúmulos de grasa localizada en determinadas zonas del cuerpo, por lo general en la cintura o las caderas, y que son debidos a cambios hormonales. El aumento progresivo del tamaño de la barriga conlleva una distensión tanto de la piel como de la musculatura abdominal. Como resultado aparece un exceso de piel con estrías a nivel abdominal, una deformación del ombligo y una separación y debilidad de los músculos abdominales conocida como diastasis de rectos. Con el incremento del tamaño del pecho también se da la distensión de la piel en esta zona. Tras el alumbramiento, si la mujer decide dar el pecho a su hijo, las secuelas de este cambio de volumen y distensión de la piel se acentúan. Como consecuencia los pechos, que lucen caídos y vacios, han perdido su turgencia y aspecto joven.
Tras el embarazo se tiende a recuperar el peso anterior, pero los acúmulos de grasa permanecen. Dependiendo de la calidad de la piel de cada persona, hay una mayor o menor capacidad de retracción de la piel. Por ejemplo, en el caso de mujeres jóvenes, con una piel gruesa, ésta volverá a adaptarse perfectamente al nuevo volumen; en cambio, personas con pieles no tan fuertes y elásticas, no tendrán la capacidad suficiente para volverse a adaptar, y nos encontraremos ante un exceso de piel flácida y con estrías. Otros posibles imperfecciones que pueden ocurrir como consecuencia de la realización de una cesárea son cicatrices inestéticas o incluso que causan disconfort a la mujer.
El Dr. Moscatiello considera que todo buen tratamiento comienza con la prevención. Por ello ofrecemos la posibilidad de realizar un seguimiento nutricional durante el embarazo y el postparto. Tratamos de orientar a la mujer dándole unas pautas nutricionales que le ayuden a llevar un embarazo sano para ella y para su bebé. Evitamos la aparición de un sobrepeso exagerado y en caso de haberlo sufrido ayudamos a recuperar su peso óptimo. Todo ello lo realizamos desde una base médica y un seguimiento estrecho y personalizado.
La elevación de los pechos o mastopexia consiste en la colocación del complejo areola pezón en la posición que le corresponde y que ha perdido por la distensión de la piel. En caso que la areola o el pezón hayan sufrido alguna deformidad también son corregidos en este momento. El resto de la mama se libra del exceso de piel flácida y se compacta en su situación original en el tórax. Así devolvemos al seno su turgencia y su aspecto joven. En ocasiones, cuando además de estar caído el pecho se ha vaciado, será necesario añadir un implante protésico a la técnica de mastopexia que nos permita recuperar el volumen perdido.
La liposucción permite eliminar esos acúmulos de graso localizados que se han producido como consecuencia de cambios hormonales y que son rebeldes a cualquier tratamiento dietético y ejercicio físico. No debe olvidarse que la liposucción nunca tiene como objetivo la pérdida de peso sino la eliminación de esa grasa rebelde acumulada en zonas concretas.
La abdominoplastia o cirugía estética del abdomen permite eliminar ese exceso de piel con estrías de la barriga de la mujer, devolver a los músculos abdominales su posición y corregir alteraciones en la forma o tamaño del ombligo. En pacientes que han tenido una cesárea, a veces es común que la cicatriz de la misma quede umbilicada o retraída. Esto puede mejorarse notablemente con una simple revisión que nivela los bordes de la herida. Estos pasos devuelven al abdomen su aspecto liso y firme, al mismo tiempo que permiten la recuperación de la integridad y fuerza de la pared muscular abdominal.
Desaconsejamos la realización de un procedimiento quirúrgico en aquellas mujeres que estén pensando en la posibilidad de volver a quedarse embarazadas. Lo ideal sería la realización de un seguimiento nutricional en cada embarazo y una vez tomada la decisión de no tener más hijos, evaluar las alteraciones que podemos ayudar a mejorar. En cuanto al momento ideal de realizar una intervención tras un embarazo, este no debe ser inferior a 6 meses y aconsejamos dejar pasar 1 año para poder llevar a cabo todos los tratamientos con la seguridad y la calma necesaria.



